lunes, 24 de octubre de 2011

El café Piccadilly, una puerta a la cultura

El consumo de café comenzó en Etiopía por casualidad cuando se dieron cuenta de que, tras consumir  una infusión hecha con un fruto local, los soldados eran más valientes y rendían más en la batalla. El consumo empezó a extenderse poco a poco y cada vez más gente bebía café. Pasó bastante tiempo hasta que en 1652, abrió en Londres la primera cafetería del mundo. Evidentemente no era una cafetería como las hoy en día, no había muffins de arándanos, ni cookies, ni cappriccinos, una lástima :).

Fotografía de Mark Warner bajo licencia Creative Commons

La apertura de esta cafetería supuso que escritores y filósofos de la época se reunieran en torno a una taza de café para intercambiar ideas y nuevos planteamientos filosóficos. Decenas de cafeterías empezaron a abrirse y con ellas, las nuevas ideas fluían por toda Inglaterra. Tal fue la revolución que supuso esta bebida, que tan sólo 20 años después, el rey Carlos II intentaba prohibir las cafeterías por miedo a que las ideas que allí se difundían atentaran contra su posición de privilegio. En tan sólo 20 años y gracias al café, se establecieron las bases de la revolución industrial y cultural que Europa viviría en los siglos venideros. No pasaron muchos años hasta que aparecieran más cafeterías en Francia, Alemania y cómo no, Venecia, siempre auspiciadas por los intelectuales y librepensadores de la época. Al cabo de siglo XVII, Europa entera estaba tejida por una red de cafeterías que despertaban los sueños de los inconformistas.

En España, son conocidos los famosos cafés de tertulia. Cafeterías que servían para que los intelectuales de la época expresaran sus ideas y sus deseos de cambio. José Ortega y Gasset, Jacinto Benavente, Menéndez Pelayo, Antonio Machado, Valle-Inclán, Manuel Azaña o Calvo Sotelo eran personajes ilustres que frecuentaban las cafeterías madrileñas.

No cabe duda que el café ha supuesto un antes y un después en las concepciones literarias, artísticas y sociales de los últimos siglos. Desde Piccadilly, queremos recuperar ese espíritu. ¿No sería genial que fueras tu quien escribiera el próximo Best-Seller? ¿O que consigas crear una canción que inspire a miles de personas? Nosotros pensamos que sí. Por eso te queremos animar a que la próxima vez que vengas a nuestras cafeterías te quedes un rato más y le des una vuelta a ese poema que llevas tanto tiempo en la cabeza, a que termines esa musiquita que silbabas el otro día o acabes de escribir el cuento que les contabas a tus hijos antes de dormir.

Posteriormente, y si quieres, te podremos ayudar a divulgar los poemas,  canciones e ideas a través de las redes sociales de Piccadilly. Pensamos que el café y la cultura están inevitablemente ligados y que, todo el esfuerzo que realizamos por servir un café de calidad, debe servir para que nuestra sociedad cambie a mejor.

Hasta la próxima Piccadictos.

1 comentario:

  1. Muy buena idea. Café e intercambio de ideas. El despertar de las conciencias. A ver si con un poco de suerte acabamos compartiendo mucho más. No limits.

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