viernes, 1 de junio de 2012

El sabor dulce y frió de una bebida con historia.


Cuando el calor aprieta, el sol quema y nos empezamos a deshidratar, la imaginación vuela y busca la manera de saciar la sed.
¿Un vaso de agua? ¡Qué va, no sabe a nada! ¿un refresco? ¿o mejor un helado?
Pero  ¿y si mezclamos? Entonces tenemos un Milky, el sabor dulce y frío del verano.
El Milky es un batido que ha venido de la mano de Piccadilly para quedarse, su receta es tan sencilla como deliciosa: leche, hielo, nata, fruta y sirope.






El origen y las características de esta bebida, según recoge un  impreso de 1885, eran bastante distintos al que tiene hoy en día. Entonces no era tan dulce e inocente: se refería a una supuesta bebida medicinal hecha con leche, huevos y... ¡whisky!
Por esos días, tenía más cara de cóctel que de postre, aunque unos años después, a inicios del siglo XX, el término cambió para referirse a una “saludable bebida hecha con siropes de chocolate, fresa o vainilla”.
La popularidad de la bebida creció a partir de 1922, cuando un empleado de la farmacia Walgreens de Chicago mezcló la medicinal bebida con dos bolas de helado, creando un batido que pronto encantó a los jóvenes de todos los rincones de EE.UU.
Para el nuevo siglo, surgieron bajos en azúcar, bajos en grasa e, incluso, llegaron a ser utilizados como parte de un tratamiento dental para reducir la ansiedad de los pacientes.

En Piccadilly los preparamos de forma casera, recetas propias que nos permiten una gran variedad de sabores. Tenemos batidos de fresa, chocolate, coco…

 ¿A quién no se le antoja un Milky fresquito en Piccadilly con el calor que hace?



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