martes, 10 de septiembre de 2013

"Para tocar el cielo"

Buenos días Piccadictos

Con motivo de la presentación del libro "Para tocar el cielo" de la escritora María Jesús Juan y que tendrá lugar en Piccadilly Coffee el día 24 de Septiembre a las 20.00 horas, os dejamos en nuestro blog su primer capítulo, para que podáis empezar a leer las primeras lineas de un libro fascinante. No olvides, que puedes pasar por tu local Piccadilly para leer el primer capitulo tomando una buena taza de café y escuchar una selección de canciones escogidas por la autora con motivo del libro.
Dicho todo esto, os dejamos ya el primer capítulo.

 CAPÍTULO 1.
            Llevo dos días encerrado en casa delante de la página en blanco que el ordenador me ofrece. Tengo las persianas bajadas, las ventanas cerradas a cal y canto.... hace muchísimo calor aquí dentro pero me da igual. 
            No quiero ver a nadie.
            Necesito explicar lo que pasó ese día, cual es el punto de partida de la pena que convierte en cucaracha a un maestro de música como yo... un chico normal, con una vida sencilla y sin sobresaltos... alguien demasiado aburrido seguramente para ningún escritor por poco “activo” como personaje.
            No sé las veces que, después de enormes parrafadas, he marcado en el procesador de texto la tecla de “suprimir archivo” para empezar de nuevo, las hojas de Word que se han quedado abiertas para tratar otra vez de contaros mi dolor sin caer en cursilerías ni palabras huecas.
            3, 15, 27, 62, 72,157, 204, 456, 879, 1984, intentos más tarde aquí sigo...
            He llegado a la conclusión de que mi herida puede resumirse en una palabra: MARINA.
            Toda mi desesperación conduce hasta ella. Todo lo que me aflige y me hace sentir como la peor persona del mundo lleva su sello, sus besos y el aroma de su piel...
            Ella ya no está, se marchó el mismo día en el que yo puse un FIN definitivo a nuestra historia: casualidad o no su ausencia martillea mi alma como una cefalea inoportuna que me taladra y paraliza.
            ¡No puedo despegarla de mis pensamientos!
            Cualquiera diría de mí ahora que soy un desagradecido.
            Debería estar feliz. Me casé hace dos meses con la mujer perfecta, aquella a la que podré  llevar por bandera hasta el día en que me muera pero echo de menos la imperfección divina de mi estrella... mi dulce Marina.
            Es como si pensara que todo lo que me queda por hacer ya no tiene importancia, que las dichas no sabrán igual porque no podré compartirlas con ella aunque la tenga lejos...
            Me siento culpable por su marcha, quizás no fui el que la invitó a saltar al vacío pero no hice nada por quitarla del precipicio. No me dí cuenta de su soledad y de su angustia y solamente pensé en mí en lo que de verdad me venía bien tener en la vida.
            Sirvan algunas de estas palabras como homenaje a ella, a un “nosotros” que se nos agotó demasiado deprisa...

            Beso tu estela, mi reina, ¡busco volver a escuchar tu voz que es lo que más extraño! porque una vez en ese batiburrillo de caminos los nuestros se juntaron para tocar el cielo... y fuimos FELICES.

Podéis saber más de la autora en su página web:
Hasta la próxima Piccadictos


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